Los Ángeles es una ciudad conocida, entre otras muchas cosas, por sus múltiples barrios y comunidades que suponen un interés cultural y una atracción turística imposible de ignorar. Uno de los más famosos es sin duda Koreatown, localidad reconocida por su rica cultura, historia y vida nocturna.
Ubicado en Wilshire, al suroeste de Los Ángeles, sus orígenes se remontan a 1908, cuando Ahn Chang Ho estableció el primer asentamiento coreano en Estados Unidos. En los años siguientes el campamento desapareció, pero el tiempo que logró perdurar fueron suficientes para proporcionar a los que allí residían un sentimiento de pertenencia. En las próximas décadas, decenas de familias coreanas se vieron obligadas a buscar trabajo fuera de su comunidad, en Bunker Hill, tratando de sobrevivir a las crisis venideras que azotarían al país norteamericano. No fue hasta 1965 cuando Koreatown comenzó a crecer exponencialmente gracias a la Ley de Inmigración Hart-Celler, la cual facilitaría la entrada a inmigrantes asiáticos. Puntos clave como el Olympic Market, mercado de productos coreanos, o el V.I.P Plaza, centro de negocios de gran relevancia, fueron los principales protagonistas de la oficialización del barrio y la proclamación de este como el corazón de la comunidad coreana en la ciudad de la meca del cine.
El mencionado reconocimiento llegó en 1980, aunque los problemas seguirían sucediendo en sus calles, pues los disturbios de Los Ángeles en 1992 causaron cuantiosos daños a los negocios locales y crearon un ambiente que mostraba tensión racial. Sin embargo, inversores surcoreanos financiaron la reconstrucción y consiguieron restaurar y mejorar las instalaciones, implantando el comienzo del Koreatown que existe en la actualidad.
Gastronomía y entretenimiento
La cocina coreana resulta uno de los principales atractivos para los visitantes, y acudir a los múltiples restaurantes de la zona se convierte en una parada prácticamente obligatoria. La oferta culinaria abarca desde las tradicionales carnes al estilo barbacoa hasta propuestas más típicas y menos conocidas del país asiático, como el Gajang Gejang, cangrejo crudo marinado con chiles verdes, cebolla blanca y salsa de soja. Restaurantes como el Soban o el Chosun Galbee son de las mejores opciones para almuerzos y cenas protagonizadas por carnes sazonadas (bulgogi, costillas galbi…) sopas o arroz cocido, mientras que existen locales temáticos como Da Sung Da, que apuesta por un ambiente más orientado a la Corea tradicional.
No todos los planes en Koreatown consisten en degustar deliciosos manjares, aunque esta ocupación podría llevarte toda tu visita. Las alternativas para no pasar los días únicamente entre restaurantes las encontramos en los spa, inspirados en la estética de los 80 con diversos tratamientos como masajes Shiatsu, bulgama tradicional coreana o una salas de arcilla caliente. Por otro lado, podemos pasar un buen rato en los karaokes, donde pasar una agradable velada entre canciones y cocktails. Sumado a esto, el barrio cuenta con instituciones que sin duda merecen una visita, como el Museo Nacional Coreano Americano y el Centro Cultural Coreano, que promueven y preservan la herencia cultural de la comunidad.