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La Laguna, capital cultural de Tenerife

Calles adoquinadas, palacetes con fachadas de colores, casonas perfectamente conservadas con grandes pórticos de piedra, capillas, iglesias, conventos e incluso una catedral. El centro histórico de La Laguna por el que paseamos hoy en día es exactamente igual al que diseñó el ingeniero italiano Leonardo Torriani en 1588. Su trazado elaborado a partir de un mapa estelar, ha permanecido intacto desde finales del siglo XV.

Perderse por sus callejuelas peatonales es mágico. Entre sus históricos edificios, con puertas y balcones de madera de tea, es fácil imaginar la vida antaño en una ciudad colonial, la primera sin muros de fortificación. Nexo de unión entre dos culturas, la americana y la europea, serviría como referencia para el diseño de otras ciudades coloniales como La Habana, Lima o Cartagena de Indias.

Patrimonio de la Humanidad desde 1999, no te puedes ir sin disfrutar de su catedral o sin hacerte una foto en la característica torre de la Iglesia de la Concepción. Pasea por la calle de La Carrera, por San Agustín o por Herradores y déjate llevar.

Visita alguna casa señorial, como la Casa Lercaro, reconvertida en el Museo de Antropología e Historia, o la Casa Alvarado Bracamonte, que en su interior esconde un precioso patio con típicos balcones canarios. También puedes conocer la gastronomía local y los productos más típicos de la isla en el Mercado de La Laguna.

Pero además de una historia muy bien conservada, al ser ciudad universitaria, La Laguna también rezuma vida. Tanto en sus tejados, donde nacen las semillas de verode que el viento arrastra desde Anaga, como en sus calles. Multitud de terrazas en coquetas tascas en las que disfrutar de buenas tapas y vino, cafeterías con un aire bohemio en las que encontrar pequeñas bibliotecas u obras de distintos artistas, y multitud de opciones culturales como un teatro, museos, y salas de exposiciones.

 

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