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© Side Walk Labs

El Show de Google: así es la ciudad futurista del gigante tecnológico

Las ciudades futuristas que vemos en el cine están cada vez más cerca de convertirse en una realidad. Según la ONU, el 55% de las personas del mundo vive en núcleos urbanos y se prevé que la población aumente en un 13% de cara a 2050. Por esto, el gigante Alphabet, compañía de la que nace Google, ha comenzado a trabajar en las ciudades del mañana.

Toronto es el laboratorio donde se va a desarrollar Quayside, la ciudad del futuro. La idea surge de la necesidad de cambiar el rumbo de las actuales urbes para avanzar en el crecimiento de una sociedad sostenible y diferente a lo que conocemos en la actualidad. Energía, transporte, vivienda, servicios…, aunque parezca sacado de una película de ciencia ficción, el gigante empresarial defiende la creación de metrópolis basadas en inteligencia artificial, conectividad y cableado que permita que funcionen por sí solas.

Sidewalk Labs es la encargada de llevar a cabo este proyecto. Formada por un equipo de arquitectos y tecnólogos que desarrollan innovaciones digitales y físicas para mejorar la calidad de las ciudades, su objetivo es combinar el diseño urbano con visión de futuro y tecnología punta para mejorar la calidad de vida.

Con la transformación de una pequeña porción de la costa este de Toronto, se busca la construcción de un Distrito de Diseño Innovador y Aceleración Económica (Innovative Design and Economic Acceleration, IDEA). Este proyecto se divide en dos fases donde, a raíz de trabajar poco a poco y con la persecución de pequeños objetivos, la primera fase sería Quayside, un vecindario de cinco hectáreas. En segundo lugar, se daría paso al Distrito del Río, un área de 62 hectáreas compuesta por cinco vecindarios: Villiers West, Villiers East, Keating East, McCleary y Polson Quay. 

El enfoque que Sidewalk Labs quiere darle a esta nueva forma de construir ciudades se basa en un sistema de transporte que reduce la necesidad de tener un automóvil proporcionando opciones seguras, bien conectadas y asequibles. Asimismo, y con respecto al ámbito público, ofrecen un sistema de calles, parques, plazas y espacios abiertos que fomenten la vida al aire libre. Los edificios y viviendas, por otro lado, se basarán en un modelo de sostenibilidad y de fácil adquisición.

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No obstante, no es oro todo lo que reluce y se han creado diferentes organizaciones, como #BlockSidewalk, para luchar en contra de este proyecto. ¿Qué puede suponer para la ciudadanía vivir o, simplemente, pasear por Quayside, una ciudad que parece tener vida propia? El diseño inicial incluía sensores para recolectar datos, una especie de cookies en versión real que convertirían a la ciudad en un Show de Truman donde Google tiene los datos de todos y cada uno de sus habitantes y visitantes, a la vez que los mantiene vigilados como si de un Gran Hermano se tratara. La ciudad contará con cámaras y sensores de vigilancia que, con la ayuda de algunas aplicaciones, recopilarán datos del uso que las personas hacen de los lugares públicos.

Por otro lado, no han tardado en saltar las alarmas y las voces críticas con la alianza entre Google y el organismo público Waterfront Toronto que supervisa el proyecto. Las líneas que separan a estas dos organizaciones, una pública y otra privada, se estaban difuminando; lo que causó desconfianza entre vecinos. La pregunta que se hacen es si una empresa tecnológica tiene la capacidad de dirigir una ciudad y lo antidemocrática que parece esa dirección.

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