Mayo es, para muchos canarios, mucho más que el mes que precede al verano. Es el conocido como Mes de Canarias, un periodo en el que la cultura, las tradiciones y la gastronomía del archipiélago cobran un protagonismo especial en cada rincón de las islas. Y si hay una costumbre que forma parte de la memoria colectiva canaria, esa es la merienda.
La llamada merienda canaria no responde a una receta única, sino a una forma de entender la gastronomía cotidiana. Es ese momento de pausa en el que el gofio, la leche, el plátano, las galletas o el chocolate se convierten en protagonistas de una tradición transmitida de generación en generación. Sabores sencillos que evocan hogar, infancia y pertenencia.
Con esta inspiración, Casa Sorbo ha querido rendir homenaje a una de las costumbres más arraigadas de nuestra cultura gastronómica a través de una propuesta especial disponible durante todo el mes de mayo. Más allá de celebrar únicamente el Día de Canarias, la marca ha apostado por extender esta experiencia a lo largo de todo el Mes de Canarias, invitando a sus clientes a reconectar con los sabores de siempre desde una perspectiva contemporánea.
Ubicada en La Laguna, Casa Sorbo se ha consolidado como uno de esos espacios donde el café de especialidad, la creatividad y el cuidado por el detalle conviven con una propuesta gastronómica que apuesta por la calidad y la experiencia. Su filosofía gira en torno a la reinterpretación de sabores conocidos, creando productos capaces de despertar emociones a través de la nostalgia y la innovación.
La protagonista de esta edición especial ha sido una bebida elaborada con leche y gofio de La Molina de Lanzarote, uno de los productores más reconocidos del archipiélago, coronada con una delicada cloud de plátano y acompañada por galleta María. Una combinación que consigue trasladar a la taza algunos de los ingredientes más representativos de las meriendas canarias de toda la vida.
El resultado es una propuesta que conecta pasado y presente. El sabor tostado y característico del gofio se funde con la suavidad de la leche, mientras que el plátano aporta un matiz dulce y aromático que completa una experiencia profundamente vinculada a la identidad canaria.
En un contexto en el que cada vez más proyectos gastronómicos buscan reivindicar el producto local y las tradiciones del territorio, iniciativas como esta demuestran que la innovación también puede surgir de la memoria. Casa Sorbo no solo recupera ingredientes emblemáticos de la despensa canaria, sino que los transforma en una experiencia capaz de conectar con distintas generaciones. El resultado es una bebida que atrae por nuestras raíces pero atrapa por su sabor. Tanto es así que muchos se preguntan… ¿desaparecerá la merienda canaria con la llegada de junio o podremos seguir degustándola?




