En Tenerife, el calendario agrícola también se mide por el sabor de sus frutas. Cuando las primeras ciruelas empiezan a aparecer en fruterías, mercados y puestos de agricultores, sabemos que la primavera avanza y el verano se acerca.
En las medianías de Tenerife el ciruelo se ha cultivado durante generaciones gracias al clima templado que favorece la maduración de los frutales de hueso. De hecho, un dato muy interesante es que, debido al clima subtropical de Canarias, la temporada de ciruelas suele adelantarse respecto a la península, por lo que pueden encontrarse en los mercados desde finales de primavera.
Más allá de su sabor dulce y ligeramente ácido, la ciruela también tiene una larga tradición en la cocina. Se consume fresca, pero también se ha utilizado históricamente para preparar mermeladas, compotas o conservas caseras, una forma muy habitual de aprovechar la fruta cuando la cosecha era abundante. Además, al deshidratarse se transforma en la conocida ciruela pasa, un alimento que durante siglos fue muy valorado porque permitía conservar la fruta durante meses.





