La atmósfera vuelve a agitarse sobre el Atlántico. La llegada de Borrasca Therese no es un episodio aislado, sino el síntoma más reciente de una temporada meteorológica que ya ha entrado en los libros de récords. Canarias se convierte, una vez más, en el epicentro de un fenómeno que combina lluvias intensas, vientos fuertes y un mar embravecido.

Un fenómeno dentro de un contexto excepcional
Therese no es una borrasca cualquiera. Es la número 19 de la temporada 2025-2026, una cifra que supera todos los registros desde que Europa comenzó a nombrar estos sistemas en 2017. Este dato refleja un invierno especialmente activo, con una sucesión constante de frentes atlánticos que han afectado tanto a la península como al archipiélago canario.
El sistema fue nombrado por el servicio meteorológico portugués, dentro del programa europeo coordinado con la Agencia Estatal de Meteorología, que asigna nombres a las borrascas cuando se prevén impactos significativos como avisos naranjas o rojos.
Canarias, en el punto de mira
Desde su aproximación, Therese ha situado a Canarias en alerta. Las previsiones apuntan a un cóctel meteorológico intenso:
- Lluvias localmente fuertes y persistentes, especialmente en zonas de mayor relieve.
- Rachas de viento que superan los 70 km/h.
- Oleaje con olas de hasta cinco metros.
- Descenso térmico con posibles nevadas en cumbres.
Incluso se manejan acumulados de precipitación muy elevados, que podrían superar los 500 litros por metro cuadrado en algunas zonas ().
Este escenario ha obligado a activar alertas meteorológicas y a tomar medidas preventivas, como el cierre de accesos al Teide o la suspensión de eventos multitudinarios.
Impacto real: del transporte al ocio
Más allá de los mapas meteorológicos, el impacto de Therese ya se siente en la vida cotidiana. En Tenerife, el tranvía ha sufrido interrupciones, mientras que múltiples eventos, desde carreras deportivas hasta actos del carnaval, han sido aplazados.
La borrasca también ha alterado la agenda cultural y turística del archipiélago, obligando a reprogramar conciertos y celebraciones emblemáticas, en plena temporada alta.
¿Por qué tantas borrascas?
El caso de Therese abre una pregunta inevitable: ¿por qué estamos viviendo una temporada tan activa?
Los expertos señalan varios factores:
- Océanos más cálidos, que aportan más energía a la atmósfera.
- Mayor capacidad del aire para retener humedad, lo que intensifica las precipitaciones.
- Episodios que encajan en patrones climáticos extremos cada vez más frecuentes ().
Aunque no todos los fenómenos pueden atribuirse directamente al cambio climático, sí existe consenso en que este tipo de situaciones podría volverse más habitual.





