En un momento en el que volar ya no es solo desplazarse, sino vivir una experiencia completa, Binter ha decidido dar un paso más y convertir su servicio a bordo en una auténtica declaración de identidad. La aerolínea canaria renueva su propuesta gastronómica en todas sus rutas exteriores y lo hace fiel a su esencia: calidad, producto local y ese inconfundible #modocanario que convierte cada detalle en cultura.
La nueva carta, desarrollada junto a la empresa de nutrición Greenfooding, no solo apuesta por recetas más equilibradas y saludables, sino que refuerza la presencia de marcas y elaboraciones del archipiélago. El resultado es un menú de cortesía que trasciende lo funcional para convertirse en relato gastronómico, llevando Canarias a 30.000 pies de altura.
Los nuevos aperitivos gourmet y desayunos adoptan nombres que suenan a tradición y folclore: Polca Majorera, Folías, Sorondongo, Tajaraste, Danza de los Enanos o Sirinoque, en un guiño a la música y los bailes populares de las islas. Pero la verdadera revolución está en el contenido: ensaladas frescas inspiradas en recetas locales con pasta, legumbres y verduras de proximidad; aliños que evocan el paisaje atlántico; quesos de cabra con carácter; productos ibéricos seleccionados; delicadas trufas artesanales de gofio, millo y chocolate; o una pata asada en horno de piedra volcánica que reinterpreta uno de los clásicos más icónicos de la gastronomía isleña.

En las primeras rotaciones del día, el desayuno se transforma en un pequeño ritual: ensaladas de fruta fresca, focaccias con distintos rellenos, yogures naturales y propuestas artesanales que equilibran sabor y nutrición sin renunciar al placer. Porque en Binter el desayuno no es un trámite, es una bienvenida.
Los más pequeños también viajan con carta propia. Los menús infantiles se han rediseñado por completo para adaptarse a sus gustos y necesidades nutricionales, con opciones más atractivas y equilibradas: burritos de pollo desmenuzado o atún, mini hamburguesas, focaccias, fruta fresca o yogur griego. Una apuesta clara por educar el paladar desde la infancia sin perder el factor sorpresa que convierte el vuelo en aventura.
La compañía mantiene además sus menús especiales, incluidas alternativas sin gluten certificadas y opciones ovolactovegetarianas disponibles bajo solicitud con 48 horas de antelación. Y si la comida habla de territorio, la carta de bebidas lo confirma. Agua Firgas, refrescos Clipper, cervezas Tropical, Dorada y Dorada Sin, zumos Libby’s y vinos canarios convierten cada sorbo en un homenaje líquido al archipiélago.
Porque hay compañías que transportan pasajeros y otras que, además, transportan cultura. Y en este caso, el sabor de Canarias viaja en cada asiento.





