Hay experiencias gastronómicas que van mucho más allá de lo que sucede en el plato. Encuentros en los que la cocina se convierte en un lenguaje capaz de despertar recuerdos, contar historias y conectar a las personas. Esa es precisamente la filosofía de Friends & Fire, el nuevo ciclo de encuentros gastronómicos de Bonfire Tenerife, ubicado en Royal Hideaway Corales Villas, que celebró su primera edición el pasado 24 de octubre.
The ShowRoom Mag tuvo la oportunidad de asistir a este estreno, una propuesta que combina alta cocina, conversaciones y experiencias personales en un ambiente cercano y cuidado al detalle.
Para inaugurar este nuevo concepto, Bonfire contó con un invitado muy especial: el actor canario Alejandro García, que dejó por unas horas los escenarios y los rodajes para compartir una faceta mucho más íntima y personal.
Junto al chef Alejandro Garrido, el actor se convirtió en el hilo conductor de un recorrido gastronómico inspirado en su infancia en Tenerife, las reuniones familiares y las personas que han marcado su vida.
La propuesta invitaba a descubrir cómo determinados sabores pueden transportarnos a momentos concretos, recuperar emociones y convertir una comida en algo mucho más significativo.
Siete pases para contar una historia
Uno de los grandes atractivos de la jornada fue su menú degustación de siete pases, diseñado por Alejandro Garrido y Alejandro García y concebido como un recorrido por diferentes recuerdos, sensaciones y referencias personales.
La experiencia comenzó con Saltar al vacío, una croqueta melosa de pollo con crujiente de su piel, emulsión de ave y peta zetas. Una combinación que introducía desde el primer momento ese espíritu creativo y sorprendente de la propuesta. Con este plato buscaban aludir a los sabores de la infancia y hacer que el público regresara a sus años de niñez de un solo bocado.
El mar tomó protagonismo con A-mar, una tortilla crujiente de camarón acompañada de gamba de La Santa marinada. Alejandro García explicó que este plato era fruto de su vinculación con Tenerife. Aseguró que cuando vivía fuera de la isla, lo que más le apetecía hacer al regresar era ir a la playa y comerse unos buenos camarones y que, fruto de esta sensación, había nacido este plato.

Después llegó A qué huele la huerta de Urbano, con unas costillas de millo a la brasa y un toque picante. Esta propuesta que intentaba hacernos conectar con la tierra y su esencia estaba potenciada por un maridaje excepcional: el mezcal. Bajo la premisa de «beberlo a besos», el público disfrutó de esta tradicional bebida mexicana como acompañamiento perfecto para el plato.
El recorrido continuó con El amor, un plato de alcachofas de Tudela confitadas y terminadas a la brasa, con cremoso de remolacha asada, mantequilla tostada y velo de papada de cochino negro. En esta ocasión, la puesta en escena cobró protagonismo. Antes de adentrarnos en la degustación, se introdujo el plato con una grabación que recogía la mirada de diferentes personas de todas las edades dando respuesta a la pregunta ‘¿Qué es el amor para ti?. Este momento intimo y sensible convirtió el bocado en una verdadera experiencia emocional.
Uno de los pases más vinculados al universo del chef fue La terapia de Alejandro Garrido, un risotto meloso de cangrejo de nuestras costas que ponía en valor el producto marino. Para presentar este plato, Alejandro García invitó al propio chef a salir a introducirlo. Él explicó que una de sus grandes pasiones es pescar cangrejos y que con este plato había querido combinar este pasatiempo con un homenaje a nuestras costas.

La propuesta avanzó hacia uno de sus momentos más emotivos con Madre, un cherne madurado durante doce días y asado a la brasa, acompañado de salsa verde de algas y esencia marina. Tal y como indicaba su nombre, el plato buscaba despertar recuerdos de las madres a través de un bocado con gran vinculación a la cocina casera.
Como cierre, Golosinas recuperó el espíritu más lúdico de la cocina reintentando la tradicional merienda canaria a través de helado de gofio, plátano ahumado y caramelizado, maracuyá y cremoso de galleta.
Siete elaboraciones que demostraron cómo la creatividad gastronómica puede ponerse al servicio de una historia, combinando productos reconocibles, técnicas contemporáneas y referencias emocionales.
Bonfire, un escenario donde el fuego es protagonista

El entorno también desempeñó un papel fundamental en la experiencia. Bonfire Tenerife, situado en el exclusivo Royal Hideaway Corales Villas, ofrece una propuesta culinaria en la que las brasas, el producto y la técnica se convierten en elementos esenciales.
La cuidada puesta en escena, el servicio y la selección de bebidas que acompañó al menú contribuyeron a crear una atmósfera especial, alejada del concepto tradicional de una comida gastronómica.
En Friends & Fire, el protagonismo no recae únicamente en el chef o en las elaboraciones, sino también en las historias que hay detrás de cada plato y en la conexión que se establece alrededor de la mesa.
Con esta primera edición, Friends & Fire abre una interesante puerta a un formato que apuesta por unir gastronomía, cultura y personalidades de diferentes ámbitos.
La presencia de Álex García aportó una dimensión especialmente cercana a esta inauguración, conectando la cocina con la identidad canaria y con esos recuerdos que, de una manera u otra, todos asociamos a determinados sabores. Porque, al final, las mejores experiencias gastronómicas no son únicamente las que recordamos por lo que hemos comido, sino también por lo que nos han hecho sentir.
Y Friends & Fire ha comenzado precisamente por ahí.





