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Foto: Visit Bath

Bath

Segura, limpia, fácil de navegar y con una historia que se remonta a siglos antes del nacimiento de Cristo. La hermosa ciudad de Bath ofrece vestigios romanos, una arquitectura georgiana magnífica y un animado panorama social: todo lo que buscas en cualquier ciudad del mundo y mucho más. Además, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad y uno de los Grandes Balnearios de Europa por la Unesco. 

Desde hace décadas, es una clara favorita entre los turistas internacionales, especialmente en diciembre por su famoso Mercado de Navidad. Ahora la gente también acude en busca de los paisajes que aparecen en la exitosa serie de Netflix Los Bridgerton, que se rodó en gran parte aquí. Igual que años antes La feria de las vanidades (2004) y Los Miserables (2012), entre otras. 

Foto: Visit Bath

Bath es una explosión de historia y cultura, y resulta obligatorio visitar el lugar que le da nombre: los baños romanos. Si esta ciudad es conocida por algo es por las termas naturales sobre las que se fundó. En el año 75 d. C., los romanos construyeron un centro de baño y reunión llamado Aquae Sulis al que acudía gente de todo el país por sus aguas curativas. En el siglo XVII, los médicos empezaron a recomendar que se bebiera el agua termal y así acabó creándose la primera fuente en 1706, que ahora es el precioso restaurante Pump Room. Aunque los días de baño son cosa del pasado, las exposiciones interactivas y las reconstrucciones con CGI vuelven a dar vida a este lugar tan especial. En el Thermae Bath Spa puedes bañarte en las aguas curativas mientras disfrutas de espectaculares vistas de la ciudad desde la azotea. 

Foto: Visit Bath

Bath alberga una gran cantidad de museos y galerías, como el Museo de Jane Austen —la famosa escritora vivió aquí un tiempo—, el Museo de la Moda, la Galería de Arte Victoria y la Casa de Frankenstein —Mary Shelley escribió su emblemática novela en esta ciudad—. 

Entre las muchas joyas arquitectónicas que no te puedes perder se encuentra la Abadía de Bath, en pleno corazón de la ciudad. Merece mucho la pena subir los 212 escalones por las increíbles vistas que hay desde lo alto. Las construcciones de Royal Crescent y The Circus son una obra maestra de diseño, mientras que el Pulteney Bridge es tan fascinante como el Ponte Vecchio de Florencia. Con tiendas a ambos lados, solo hay tres puentes más como este en el mundo.

Foto: Visit Bath

Para ser una ciudad relativamente pequeña, la inmensa extensión de tierra que se ha cedido a los parques contribuye a que Bath sea tan especial. Victoria Park es el más céntrico, Alexandra Park, al sur, ofrece unas de las mejores vistas por su altura y Prior Park, al norte, es un oasis de tranquilidad donde disfrutar de un paseo entre jardines y lagos. No olvides cruzar el famoso Palladian Bridge, tan solo hay tres como él en todo el Reino Unido.

Para comer, puedes explorar el bullicioso ambiente de la Green Park Station o ponerte a la cola para conseguir una mesa en la casa torcida de Sally Lunn. Data de 1482 y se dice que es la vivienda en pie más antigua de Bath. Una vez allí, no puedes dejar de pedir su famoso bollo Sally Lunn.

En tren se encuentra a tan solo 90 minutos de la estación londinense de Paddington, a 15 minutos de Bristol y a una hora de Cardiff. Bath cuenta con todas las instalaciones y la oferta cultural de una gran ciudad, pero con una población de unos 100.000 habitantes. Si hasta ahora no te habías planteado visitarla, quizá sea el momento de hacerlo…

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