Hay comercios que llevan tanto tiempo formando parte de la ciudad que cuesta imaginar las calles de La Laguna sin ellos. Negocios abiertos durante décadas y conocidos por generaciones de clientes. Pero muchos se enfrentan tarde o temprano a una pregunta que pocas veces vemos desde fuera: ¿qué ocurre cuando su propietario se jubila y nadie continúa el negocio?
Cerrar la persiana no siempre significa que un comercio haya dejado de funcionar. A veces el problema es mucho más sencillo: llega el momento de retirarse y no existe una nueva generación dispuesta a tomar el relevo.
Precisamente ahí quiere actuar La Laguna Conecta Comercio, una estrategia impulsada por el Área de Comercio del Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna para favorecer el relevo generacional, evitar que negocios viables desaparezcan por falta de continuidad y ayudar al comercio del municipio a adaptarse a nuevas formas de consumir, vender y comunicarse.
Pero el proyecto plantea también una idea especialmente interesante para quienes están pensando en emprender: ¿y si montar un negocio no significa necesariamente empezar desde cero?
En La Laguna existen comercios que ya tienen detrás años de experiencia, una ubicación, una identidad y una trayectoria construida. Para una persona joven con nuevas ideas, asumir uno de estos proyectos puede convertirse en otra forma de emprender: tomar un negocio que ya existe y darle una nueva etapa.

No se trata de borrar lo anterior para empezar de nuevo. Al contrario. La oportunidad está en conservar aquello que ha hecho funcionar al negocio y aportar nuevas herramientas para llevarlo al presente.
Una tienda con décadas de historia puede necesitar una estrategia diferente en redes sociales. Un establecimiento tradicional puede encontrar nuevas formas de llegar a clientes más jóvenes. La digitalización, una nueva imagen, la comunicación, las ventas, la innovación o incluso herramientas como la inteligencia artificial pueden ayudar a actualizar un proyecto sin hacerle perder su esencia.
Y ese relevo no tiene por qué hacerse desde cero.
Uno de los puntos centrales de La Laguna Conecta Comercio es conectar a propietarios que buscan continuidad para sus negocios con personas o proyectos interesados en continuarlos. El programa contempla un proceso de escucha y diagnóstico previo y, cuando existe una posibilidad de relevo, ofrece mediación, seguimiento y confidencialidad durante la transición.
Es decir, el objetivo va bastante más allá de una campaña para animarnos a comprar en el comercio local. Busca actuar sobre el futuro de esos establecimientos.
La estrategia también incorpora formación y acciones para mejorar la competitividad y visibilidad. Proyectos como Llevando las redes al pequeño comercio acercan las herramientas digitales a los establecimientos; La Trastienda trabaja ámbitos como comunicación, ventas, innovación e inteligencia artificial; Laguneando Podcast cuenta las historias de quienes están detrás de los negocios; El Sillón Narrador lleva actividades culturales a los propios comercios; y La Laguna se Conecta busca generar nuevas relaciones y dar visibilidad al tejido comercial del municipio.
Todo parte de una misma idea: para conservar el comercio de siempre también hay que ayudarlo a evolucionar.
El ciudadano también tiene un papel en esa continuidad. Elegir un establecimiento cercano significa contribuir a mantener la actividad económica en nuestros barrios y conservar una forma de comprar en la que todavía sabemos quién está al otro lado del mostrador.
Esto es, en definitiva, lo que propone La Laguna Conecta Comercio: conectar experiencia y nuevas ideas para que bajar la persiana no sea la única opción.




