Durante unas horas, Sevilla dejó de parecer Sevilla. El Guadalquivir se transformó en un gigantesco escenario flotante, las calles se llenaron de fans buscando un hueco imposible y Netflix convirtió la ciudad en una mezcla de alfombra roja, espectáculo musical y campaña global de marketing. En el centro de todo estaba Rosalía.
La artista catalana fue la gran sorpresa, aunque ya casi nadie dudaba de ello, de la presentación mundial de Berlín y la dama del armiño, la nueva y última temporada del spin-off de La casa de papel. El evento, bautizado como “Jarana en el Guadalquivir”, convirtió el río sevillano en un escenario cinematográfico con fuegos artificiales, plataformas flotantes, actores navegando por el agua y miles de personas intentando ver aunque fuera unos segundos del show.
Un concierto sobre el río y una ciudad completamente revolucionada
La expectativa comenzó días antes. Netflix había anunciado una “actuación internacional sorpresa” para el evento, pero la llegada de Rosalía a Sevilla en avión privado terminó de disparar las especulaciones. Las entradas gratuitas se agotaron rápidamente y algunas llegaron a revenderse por hasta 350 euros en internet.
El despliegue fue enorme. La premiere oficial arrancó en las Setas de Sevilla y culminó junto al Guadalquivir, donde se instaló un escenario flotante frente a la Torre del Oro. Allí aparecieron los protagonistas de la serie, entre ellos Pedro Alonso, Michelle Jenner y Álvaro Morte, antes del momento más esperado de la noche: la aparición de Rosalía.
Rosalía canta solo dos temas… y paraliza Sevilla
La actuación duró apenas unos minutos, pero fue suficiente para convertir el evento en uno de los momentos culturales más comentados del fin de semana en España.
Acompañada por la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, Rosalía interpretó “Reliquia” y “La Perla”, dos canciones de su último álbum LUX, desde una plataforma situada en mitad del río. La combinación de orquesta, iluminación, fuegos artificiales y el skyline nocturno de Sevilla convirtió el concierto en una escena prácticamente diseñada para hacerse viral.
Y lo consiguió.
Las imágenes inundaron TikTok, Instagram y X en cuestión de minutos. Fans subidos a bancos, móviles grabando desde puentes, barcos alrededor del escenario y miles de personas intentando encontrar cualquier ángulo posible para ver el concierto. Sevilla pasó de ser escenario de una premiere a convertirse directamente en parte del espectáculo.
El marketing de Netflix llevado al extremo
Más allá de la música, el evento dejó claro hasta qué punto Netflix sigue utilizando La casa de papel como una de sus franquicias más potentes a nivel global. La plataforma no solo presentó la nueva temporada de Berlín, sino que además confirmó que el universo de la serie continuará con nuevos proyectos.
La ciudad entera fue integrada en la promoción: tours oficiales por localizaciones de rodaje, escenarios repartidos por Sevilla, cortes de tráfico, zonas blindadas y una puesta en escena más cercana a un macrofestival que a una simple presentación televisiva.
Incluso hubo momentos surrealistas, como la caída al río de una de las letras gigantes de Netflix minutos antes de la actuación de Rosalía o personas rompiendo las lonas instaladas para impedir la visión desde algunas zonas públicas.




